miércoles, 11 de abril de 2012

De aeropuertos y otras vergüenzas.


Hay cosas que simplemente no se pueden tolerar, y no porque seas un criticón por naturaleza, sencillamente porque no encajan o hacen daño a la vista. Podríamos hablar de moda, pero no sólo en este aspecto hay vulneraciones al buen gusto, sino también a ciertos comportamientos inadecuados, en ciertos lugares y en determinadas horas.
Un lugar que es caldo de cultivo para crear de un sueño una verdadera pesadilla es el interior de un avión. Sí; seguro que hay ríos de tinta escritos sobre este tema, pero aún así, ciertas acciones se siguen presentando repetitivamente como si estuviéramos protagonizando "atrapado en el tiempo", pero reemplazando a Bill Murray por Pepo Martínez.
La pesadilla comienza en el auto check-in, aquellas maquinitas que en principio Dios creó para ir más rápido, cuando tienes "el culo pelado" de viajar, pero que por obra y gracia del Espíritu Santo es utilizada por la familia numerosa que decide pasar sus primeras vacaciones en Londres. Ya nos podemos olvidar de ir rápido, ya que el solo hecho de introducir el código de reserva del billete electrónico puede ser mortal.
Como la paciencia es una virtud que con el paso de los años se va perdiendo, muchos optamos por hacer la fila normal (los que contamos con un presupuesto lo suficientemente digno para no ir por low cost, pero desafortunadamente corto para sólo poder permitirnos clase turista, no podemos optar por la fila VIP que sólo tiene 7 personas máximo esperando en ella). Generalmente en los vuelos de corta distancia, los equipajes no suelen ser numerosos, pero si por azar del destino has decidido irte a pasar unas vacaciones a Punta Cana, Cartagena de Indias o a Río de Janeiro, puedes tener la mala suerte de tener a otra familia numerosa delante tuyo (por ley de Murphy te tocará seguro). El problema aquí radicará, no sólo en lo numerosa que puede ser la familia, sino también en el factor multiplicador de su equipaje. La primera pregunta que viene a la cabeza es: ¿qué llevan en esas maletas?. Muchos de ellos parecen exiliados de guerra, no sólo por su ropa mal combinada o por las cadenas de oro que no pegan ni con cola, sino por el exceso de peso que llevan en el bagaje. Para más "inri", seguramente la cabeza de familia discutirá con la pobre azafata de tierra, increpando porque debe pagar 150€ por el exceso de peso; a mi parecer, deberían cobrar también por el exceso de mal gusto y de mal comportamiento.
Cuando has superado esta parte, te quedan los controles. Tiempos aquellos en los que antes del 11S viajar en avión era todo un placer. Hoy día, aparte de aprenderte la regla 3-1-1 (si no la conoces, necesitas saber que hay más sitios en este mundo que Andorra, Ariéstolas o Melgar), aprendes que debes quitarte las botas y ponerte esos zapatitos tan cómicos de plástico, quitarte todo lo propenso a hacer saltar la alarma y entre más ligero de ropa, mejor. De hecho, para ir al aeropuerto lo mejor es ir lo más "casual" posible, así evitas pasar vergüenzas en el control, como la típica señora (de edad generalmente) que debe retroceder 5 veces porque, o tiene un broche metálico en el sostén, lleva una mariposa de broche en el cabello, o tiene un cinturón que hace las veces de falda en algunos casos (sin contar los tacones de aguja de 17 cm., que puede llevar).
Hemos llegado al avión y es la hora de embarcar. Lo que no se debería hacer es fila. Si tenemos sillas numeradas, ¿para qué hacer el zombie y hacer una fila extralarga esperando entrar? Ya no es ni siquiera por pretender ser "cool" y hacerte el interesante leyendo una revista de moda mientras los demás esperan entrar como las señoras el 7 de Enero en las puertas del Corte Inglés; no, es cuestión de ser prácticos.
Cuando ya estás, por fin, ubicado en tu asiento, lo normal sería quedarte allí, hacer lo que tienes que hacer, y esperar a que aterrice. Aquí es necesario hacer la diferencia entre vuelo de corta distancia y de larga distancia. En el de corta distancia es más fácil, porque lo único que se debe hacer es sentarse, tomar el aperitivo que se ofrece (sí, para los amantes de viajar mal: en las aerolíneas decentes dan de comer), ir al baño y esperar a que se aterrice. No falta sin embargo, el que saca su cámara e intenta tomarle la foto a París cuando se está sobrevolando sobre ella: NO, las fotos en el avión están prohibidas. Y no porque se cree interferencia entre la torre de control y el avión, sino porque es de mal gusto. Puedes de pronto tomarle fotos a un ovni que esté pasando justo en ese momento, o a Superman cuando haya desviado su itinerario, pero en otros casos no; mucho menos tomarse fotos entre amigos, o peor aún, auto fotografiarse para dejar grabado para la posteridad, el momento en que se ha perdido la poca dignidad que se tenía.
Cuando es un viaje de larga distancia, el tiempo es un factor que juega en contra, ya que la tendencia a violar esas reglas que nos permiten mantener la dignidad es grande. La regla de la fotografía se mantiene (no, no vale que sea tu Luna de Miel o el premio por haber llamado a una emisora y responder acertadamente la pregunta de un locutor de barrio), NO se hacen fotos, ni entre amigos, ni a nosotros mismos, ni al ala del avión.
Otra cosa a evitar es emborracharse aprovechando el vino porque hay que amortizar el precio del tiquete. No hay nada peor que un borracho en pleno vuelo, y más aún si es de los que va incordiando a las chicas que van en su viaje de fin de curso, y comienza a ¡tomar fotos!. No clasifiques en este grupo por favor.
Otra cosa a evitar es la charla a la persona que tenemos al lado, en voz alta, y cuando las ventanas están tapadas. La gente quiere dormir, son 14 horas de vuelo; seguramente la otra persona también quiere descansar, como para que alguien esté robando esos minutos (u horas) de sueño (a ella y a los vecinos). En esos casos, si el surtido de películas no es satisfactorio, siempre puedes por irte a la parte trasera y hablar con la azafata de turno (tampoco la atormentes demasiado).
El robo es un delito, pero además, si se puede llegar a ser tan cutre, de robarse las mantas o las almohadas del avión sólo porque tiene la etiqueta de la aerolínea, la cárcel no sería meritoria por el robo en sí, sino para librar al mundo de una persona con tan poco nivel (en todos los aspectos).
Suelen pasar muchas otras cosas dentro del avión, como el niño de que deja de llorar durante todo el viaje, las turbulencias exageradas que ponen a rezar a la señora de al lado, o la azafata que parece modelo de la Vanity Fair y pierdes la vista cada vez que pasa.
Pese a ello, intento siempre tener mente positiva cada vez que viajo, porque también pueden pasarte cosas buenas (sigo esperando ese encuentro casual en el baño del avión con alguna desconocida) o que te toque al lado a alguna celebridad (no hablo de Melendi).
Sigo haciendo mi reserva para la próxima aventura, esperando los mínimos incidentes posibles.

jueves, 1 de marzo de 2012

NO a la monogamia.

Seamos honestos: no nos gusta ser monógamos. Va en contra de nuestra naturaleza y de nuestra razón de ser. De la cantidad de mamíferos que hay, sólo unos pocos, como algunas especies de murciélagos o unas cuantas especies de ratas, forman vínculos monogámicos con sus parejas, o sea, en los tiempos que corren vamos en contra de lo obvio. Muchos defienden la monogamia como pilar de la familia y de la sociedad, basados más en conceptos religiosos y económicos que no con la lógica de sencillamente ser feliz. Otras personas recurren a la palabra "confianza", sólo porque está grabada en lo más profundo de su psique, pero no hay un argumento realmente fuerte (además, si la monogamia es uno de los pilares de la sociedad, se ha cometido un error muy grave, porque ¡esta sociedad está en plena decadencia en muchos sentidos!).
Los griegos y romanos, fundadores de la estructura social que tenemos, lo sabían, y se permitían esos juegos sexuales, de compartir sus esposos y esposas entre los demás; incluso, las damas de la "alta sociedad", jugaban a ser las prostitutas de los otros, no por dinero, sino para satisfacer sus necesidades naturales. Si ya se sabía desde antes ¿por qué nos empeñamos en amargarnos la vida (y amargársela a nuestra pareja), por un pequeño desliz?.  Leo las quejas de los noviazgos y de los matrimonios, diciendo: "es que mi marido no me determina" o "mi mujer se está viendo con otro, creo". ¡por algo será! ¿acaso no sería mejor que esos "petits affaires" extramatrimoniales fueran la razón de la búsqueda del matrimonio perfecto? Si una mujer se siente apreciada por otra persona, su autoestima se vería revitalizada y seguramente estaría mucho mejor en el hogar. Si el hombre abandonara esa posición de "macho cabrio", de orangután posesivo, y tomara estas escapadas como algo natural (también para él le sería lícito alguna "canita al aire"), se evitarían esas escenas de celos, e incluso, el maltrato a la mujer se vería disminuido, puesto que una de las razones por la que se presenta, es debido a los celos enfermizos de los hombres.
Sincerémonos pues, y seamos francos: lo que nos molesta de la infidelidad es no cometerla, sino que la otra persona pueda hacer lo mismo. ¿egoísmo? ¡exacto! Esto sí que es natural, y es típicamente humano. Por el egoísmo nos estamos privando de tener una vida más plena, y la infidelidad es uno de esos aspectos. Por  tanto, mi propuesta es sencilla: abrir paso a la generosidad, y dejar que nuestras parejas tengan ese "petit affaire" en París, que recuperen la autoestima perdida y que nosotros recuperemos ese lugar en la naturaleza de almas libres; libres de prejuicios, inseguridades y tabúes.
Si tenemos la suficiente confianza en nosotros mismos, sabremos que nuestra pareja volverá, sino, es que la hemos estado pifiando todo este tiempo. Como bien he escuchado por ahí: si algo que tienes se va y no vuelve, es porque nunca fue tuyo. Se lo comentaré a mi novia, a ver qué opina.

viernes, 20 de enero de 2012

El amor eterno dura tres meses.

Publicación en el perfil de facebook de alguno de mis amigos: "te amo; eres lo mejor que me ha pasado"; tres meses después leo en el mismo perfil: "la vida es una mierda; no creo más en el amor". Pasados los días la misma persona publica: "ahora sí es la persona que he estado esperando" (foto incluida de la pareja feliz); ocho meses después actualiza el estado con un "me emborracho para olvidar que he estado enamorada".
En mis 24 años de vida consciente (no incluyo aquellos en los que tomaba tetero gracias a los cuidados de mi pobre madre), mis relaciones afectivas han tenido un ciclo de vida tan duradero como el del pez Eviota Sigillata, así que por desgracia no me han dado precisamente mucha jurisprudencia para poder prepararme en el hipotético caso de entablar por fin esa relación definitiva que muchos buscan, o sencillamente para poder juzgar las relaciones ajenas. Sin embargo, gracias a las tecnologías, y a la interconectividad virtual de la que gozamos actualmente,  he podido realizar (como siempre) empíricamente un estudio sobre las relaciones amorosas y plantear una de mis tantas hipótesis. Como diría la frase célebre: "es bueno aprender de nuestros errores, pero es mejor aprender de los errores de los demás".

Una de las primeras preguntas que surgen es ¿en qué lo hemos estropeado? Esa pregunta post-noviazgo que no nos deja dormir durante un día (en mi caso) porque deseamos no cometer el mismo error, lastimosamente no es tan sencilla como parece, y como no tengo respuesta aún a esa pregunta, mi segunda pregunta aparece: ¿en qué momento fue? Esta pregunta ha sido más elemental de responder gracias mi hipótesis, la cual, si tuviera nombre de teoría, seria: Teoría de la duración de las relaciones.
Debo hacer la aclaración, que cuando empecé a ver todas estas situaciones, descubrí paralelamente la explicación científica, es decir, que todo se reduce a las hormonas (nada nuevo), pero que la gente, pese a la evidencia, quiere meterse en la cabeza que puede rescatar un amor perdido a la fuerza.
Científicamente está demostrado que, por ejemplo, después del orgasmo la oxitocina se encarga de hacernos sentir placer después del orgasmo (combinada con la testosterona o los estrógenos produce diferentes reacciones). La feniletilamina (FEA) se encarga de segregar norepinefrina y dopamina (también la oxiticina) para crear un cóctel del amor perfecto. La secreción de FEA no dura mucho tiempo (alrededor de dos años) y se deja de producir, casi sin dejar rastro (sin la FEA no se producen las otras sustancias), y es ahí donde la fantasía es reemplazada por la realidad.
Si tenemos esto claro, tal vez se pueda comprender un poco mejor la hipótesis que he formulado.       
Comienzo partiendo de la base de la hipótesis de las 7 horas, planteada por el famoso "pick up artist" Mistery que reza:

"necesitas 7 horas para conquistar y llevar a la cama a una chica:
-1 hora de aproximación y de charla.
-1 hora al teléfono (whatsapp, conversación, chat...)
-2 horas para salir y tomar una copa.
-1 hora al teléfono
-2 horas para una segunda cita y acabar con ella en un hotel".

Se debe tener en cuenta que la duración es más o menos relativa, pero en general, en los días que corren, entre el primer contacto y la primera relación sexual no suele pasar mucho tiempo. Desde aquí pueden pasar dos cosas: esa persona pasa a la historia y entra en el archivo de "una más", o la seguimos viendo (hablaré desde el punto de vista masculino, pero es aplicable para los cuatro o cinco sexos existentes); si los encuentros son más de tres, se podría clasificar a esta persona como la chica con "la que estamos saliendo". Como dije anteriormente, estoy hablando de tiempo, por tanto, el límite de tiempo que he encontrado para esta fase es de 3-4 días hasta dos meses o dos meses y medio (hay tiempo en este lapsus varios fines de semana para cuatro o cinco cines, una excursión, seis salidas a discoteca y a algún museo, sin contar los encuentros sexuales que vienen después de cada cita, que cumplen la regla 2x1: dos citas por cada relación sexual).
Pasado este tiempo, ya hemos podido conocer por encima a esa persona: sus gustos, algunas manías, e intercambiar opiniones. Es el momento de decidir si se puede pasar a la siguiente fase o se dice gentilmente "no eres lo que busco". Si se logra superar esta brecha, pasamos al nivel 2: el noviazgo light, el cual empezaría a contar a los tres meses del primer encuentro hasta los nueve meses.
El noviazgo light, por lo que he podido ver (nunca he llegado a esta fase), se caracteriza por la presentación en público, las fotos en los perfiles, las palabras cariñosas y el exceso de dulzura en los comentarios (si fuera diabético tendría glaucoma hace tiempo), pero aún así no hay una consolidación porque sigue siendo bastante frágil. Es un periodo de prueba bastante duro (muchos lamentos he tenido que soportar en los bares con mis amigos), y es pasada la franja de los nueve meses cuando el noviazgo se va al saco de residuos, o se fortalece. Aquí entramos en la fase del noviazgo fuerte (el cual lo encajo dentro de un periodo que va desde los nueve meses hasta el primer año).
Durante la fase del noviazgo fuerte he podido observar que las parejas se relajan, y se da por sentada muchas veces la relación, es ahí donde viene una especie de monotonía o de necesidad de cambio, es en ese lapso de tiempo cuando viene una de las primeras crisis generales. Al año muchas parejas rompen. Si con suerte se logra superar esta primera crisis, la relación parece salir muy reforzada (lo que no nos mata nos hace más fuertes) y hay una especie de consolidación. A partir del año yo ya lo llamo matrimonio: fase que va desde el primer año al segundo año.
Durante este "matrimonio", todo parece ir bien. Tan bien que, la naturaleza se encarga de dañarlo. Las hormonas del amor dejan de cumplir su función y desaparecen a los dos años de haber estado "engañando" a la feliz pareja, y es cuando vemos a esa persona tal como es. La crisis de los dos años es debida básicamente a eso: falta de hormonas. Este es un punto clave, porque si se supera la brecha, parece ser que se solidifica ese vínculo llamado afecto y hace que funcione la relación. Ya a partir de aquí he visto de todo: rupturas a los 3, a los 5 años, a los 8... Opto por pensar que a los 5 y a los 10 hay otras crisis pero no conozco personas de la generación "Y" que hayan llegado tan lejos (las generaciones anteriores si llevan más de 10 años juntas seguramente sea más por fines económicos, o por mantener un hogar mientras los hijos tienen la capacidad mental y económica de salir de su casa).
En resumen, el cuadro iría de esta manera:

Primer encuentro: 0-3 días.
Salir sin compromiso: 3 días - 3 meses.
Noviazgo light: 3 meses - 9 meses.
Noviazgo fuerte: 9 meses - 1 año.
Matrimonio: 1 año - 2 años
Punto de indeterminación (afecto): 2 años en adelante.

Algunas personas pensarán, y dirán tal vez con recelo, que no se puede encajar el amor en una hipótesis, o que cada persona es un mundo. En este punto estamos de acuerdo. La sociología, así como otras ciencias sociales, tienen un gran punto de subjetividad; sin embargo, la herramienta favorita de los científicos sociales es la estadística. No tengo números, sólo impresiones y comentarios de mis amigos que me dicen: "Kike, la otra vez me acordé de ti porque unos amigos llevaban un año y han roto", o "eres un cabrón, he dejado a mi chico y estábamos a punto de cumplir nueve meses". Esa es mi estadística y en ello me baso.

Cierta o no, tal como las runas o las cartas del tarot son las herramientas del adivino charlatán, mis impresiones, hipótesis y diagramas son las mías para intentar entender este mundo de locos que intentan derribar molinos de viento como si fueran gigantes.

Para terminar esta entrada, como siempre, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, así que, por favor, no me culpen por las posibles rupturas que vengan en los próximos meses y que coincidan con el esquema temporal que he propuesto. Yo seguiré mirando detrás de mi ventana, ver pasar la mañana.

lunes, 16 de enero de 2012

La vida social resumida en un click.


 
En una de esas tardes de viernes, cuando te reúnes con tus amigos para encontrarle solución al mundo, siempre acompañados de patatas fritas o de alguna cerveza, pensaba en paralelo (aunque los hombres sólo podemos hacer una cosa al tiempo, algunos podemos combinar los pensamientos, uno a uno de manera alternada para poder simular que podemos hacerlas a la vez), la manera en que las relaciones interpersonales han cambiado en tan poco tiempo.

Cuando yo era pequeño (no nos remontamos a la época franquista español o a la época del llamado "Frente Nacional" en Colombia, sino a la época de Felipe González o a los tiempos de la "hora Gaviria"), me era bastante complicado mantener una relación de amistad con los seres de mi misma especie, denominados humanos, debido al desconocimiento de éstos. De por sí desde siempre he sido bastante diferente al resto de los mortales, gracias a mi proclive tendencia infantil al suicidio, a la muerte y a descansar sobre el césped de los parques cementerio, pero además, tenía la desventaja, no de ser brillante, sino de estar rodeado de compañeros que estaban por debajo del umbral intelectual mínimo deseado.
Logré entablar amistad con los pocos cuatro o cinco con los que podía hablar sin sentirme Heráclito, pero para remediar el aislamiento intelectual en el que siempre me sumía, pasé a ser la víctima de "mobbing" a ser el causante de éste (para bien o para mal, estas acciones facilitaron mi supervivencia social actual).
Creo que la dificultad partía en el desconocimiento conjunto de las personas. Aunque estuviera sentado al lado de Alberto, Daniela o Jaime, nunca supe lo que en realidad pensaban, sentían o creían (a menos que comenzara a realizar una investigación exhaustiva de sus vidas), y ese desconocimiento era biyectivo.

Actualmente sólo necesito revisar concienzudamente un perfil de facebook, leer un blog o ver su canal de Youtube, para hacerme una idea de cómo es una persona, y saber si es una persona que encajaría en mi vida social, o no.

La mayoría de las personas tienen uno u otro perfil, algunos bastante amplio, otros más reservado, pero teniendo en cuenta y quitando los niveles de privacidad, su aislamiento informático o desconocimiento de herramientas, podría decir tengo una idea bastante clara de dos tercios de las personas con las que me relaciono.
La pregunta que me hizo un amigo mientras se comía la hamburguesa de 1€, fue: "¿pero cómo haces para reconocer los detalles? Personalmente no te creo Kike". Ahí es donde le expliqué, a grandes rasgos, los que se puede usar:

-posts constantes y repetitivos en el perfil sobre detalles superfluos (nos invade el muro): la defino como una persona con una necesitad importante de aprobación ajena, y cuando se encuentran en la selva de concreto, son generalmente bastante extrovertidos.
-posts constantes y repetitivos sobre sí mismos de manera negativa: sencillamente son un@s "dramaqueen" que necesitan consuelo constantemente de los demás.
- posts constantes y repetitivos sobre sí mismos de manera positiva: pueden ser personas con una necesidad constante (o no) de reconocimiento sobre sus logros.
- posts con frases célebres o propias, descalificando algún sector o al mundo en general: las tomo como personas con un toque narcisista, ya que tienen la convicción de que pueden juzgar al mundo debido a su capacidad de razonamiento.
- posts políticos: no se necesita ser Da Vinci para saber cómo usarlos.
- posts de amor / desamor (incluyendo cambio de status cada 3 o 4 meses): ¿hace falta explicar su inestabilidad emocional? 

Hay más detallitos que ayudan a acotar la investigación (como por ejemplo la posición en que esa persona sale en las fotos) pero es un ejemplo de cómo se pueden usar los perfiles para entablar (o romper) una relación con otra persona.
Otro amigo me replica (mientras va haciendo figuritas con su helado): -"pero Kike, eso es relativo, cambia dependiendo de la persona y no siempre acertarás".  Por supuesto que es relativo, y que existen muchos puntos para equivocarse; pero, ¡la probabilidad de error es menor que hace 15 años, cuando sólo tenía la boca para preguntar sobre aspectos, sobre los cuales muchos falsearían la respuesta para quedar bien!.  
Mi argumento final sobre mis hipótesis es la ley de Murphy sobre las matemáticas: "toda regla tiene su excepción, y generalmente las excepciones son más numerosas que la regla en sí misma". Aún así, no puedo negar la utilidad que las redes sociales ofrecen para ahorrar tiempo, y saliva, dependiendo con qué personas.

Otra de las preguntas que siempre asaltan a los científicos, y a las personas que no tenemos mucho que hacer, es el destino final de las relaciones interpersonales si el nivel de interacción continúa avanzando a nivel virtual. Algunos creen que las relaciones se afianzarán y se complementarán gracias a la virtualidad; otros piensan que cada vez habrá un aislamiento de las personas (desde el mercado del mes hasta la ropa, pasando por los videojuegos, se pueden comprar online, y si se puede hacer teletrabajo, ya es el súmmum del inmovilismo). Sólo me puedo remitir a mi experiencia personal, y a la de los cuatro gatos que me rodean, y gracias a ella, de momento, concluyo que hay una especie de "hikikomori" social, es decir, estamos más relacionados entre nosotros mismos, y nos conocemos más, pero directamente proporcional al inmovilismo físico en nuestros hogares. Queda mejor con un ejemplo de la vida real:
Tatiana es una chica que está en mi facebook. Cuando está online generalmente nos saludamos y nos contamos las siete cosas que nos pasan. A los veinte minutos ya hemos dejado de chatear y al rato noto que se ha desconectado. Mi satisfacción social ya está concluida con ella. Mantenemos un vínculo social, hemos intercambiado opiniones y ya estamos obtenido lo que necesitamos cada uno de la otra persona. No he necesitado movilizarme hasta el centro (cuatro calles desde mi casa) para intercambiar las mismas ideas que ya hemos intercambiado online.
Aparte, si le añadimos condimento a la situación, suele pasar que una persona bastante amante de los chats es, en persona, o muy reservada (casi aburrida) o más habladora que vía online (lo cual, en casos extremos, puede llegar a ser desesperante). Para las personas que no son amantes de los chats pasa lo mismo. De momento no me he encontrado con el punto intermedio. Preguntándole a mis compañeros de salvamiento mundial, después de comprar tabaco en el estanco, confirman mi hipótesis, ya que les ha pasado exactamente lo mismo.
¿si la necesidad de mantener amistades y relaciones sociales quedan virtualmente satisfechas, entonces qué nos queda en el tintero si eran precisamente éstas las que nos permitían pasar al siguiente nivel, que son las relaciones afectivas?
Desde que tengo uso de razón, las páginas de contacto tienen un gran séquito de adeptos, y casi todos tenemos algún perfil en alguna de esas páginas de "encuentra tu amor en www...", algunos por curiosidad, otros por necesidad, o sencillamente para satisfacer la necesidad sexual o afectiva sin tener que pasar por la relación interpersonal; en otras palabras, los objetivos que se lograban siguiendo un conjunto de procesos a diferentes escalas (conocimiento, amistad, afectividad, amor, estrechez), se desean conquistar por separado y por diferentes vías (podría ser una explicación de los anuncios típicos buscando únicamente sexo, otros buscando sólo amistad, y de otros buscando compañeros para un viaje puntual, en lugar de esperar encontrarlo todo en una persona).
Siendo así de simple el panorama que nos rodea, me queda entre otras cosas, dar gracias al Universo por haber nacido genéticamente amante a buscar respuestas en los libros y recurrir a mis recursos académicos, y al tener el punto de introversión suficiente para poder sobrevivir en un ambiente de trabajo de manera normal, sin tener que sufrir el rechazo por ser o actuar de una u otra manera.
Mi vida social está a salvo, de momento, gracias a un teclado y a una pantalla de ordenador (dentro de poco gracias a una tablet).

lunes, 9 de enero de 2012

Paseando por Roma...


Todos los caminos llevan a Roma, y en mi caso, era cuestión de tiempo llegar allí. Fue más una revancha debido al fiasco de fiesta que tuve en año nuevo, que una necesidad imperiosa de salir, pero sea cual fuere la razón, el 5 de enero estaba en la capital italiana.
Disponiendo de 4 días para recorrer esta ciudad (debía regresar el día 8) tenía que prepararme un intenso itinerario para dejarme lo menos posible en el tintero. Para los que me conocen, saben que soy demasiado sádico en cuanto a turismo se refiere: un desayuno copioso y todo el día sin parar de caminar, con una manzana o una hamburguesa de queso durante todo el día para engañar al estómago. Aún así, espero no ser el único que realiza unos recorridos amplios en tan poco tiempo.

Comenzamos el recorrido el día jueves al mediodía. Tengo que reconocer que cometí un grave error con la ubicación del hotel, que, pese a que estaba bastante bien, se encontraba en la parada de metro Cornelia (1 hora desde el Castello Sant Angelo caminando). Recomendaría un hotel en las cercanías, como mínimo, de Piazza Spagna o Repubblica, ya que están bastante céntricas respecto a la zona del Coliseo o del Vaticano.
A lo que iba; en una tarde pude recorrer, saliendo desde el hotel y pasando por encima del Vaticano, el Puente de Sant Angelo, la Piazza del Popolo, la Piazza Spagna, la Fontana di Trevi, dar un paseo por la Via del Corso y sus abarrotadas tiendas en rebajas, el Templo de Adriano, el Panteón, la Piazza Navona (llena de kioskos vendiendo dulces para los pequeños mocosos ya que era víspera de reyes y todos esperaban a la bruja Befana), y el Area Sacra. Luego regresé caminando otra vez por el Vaticano y bajando Via Aurelia hasta el hotel.
 La ruta para el segundo día era el Coliseo y el Foro Romano. Recomiendo llegar a las 8h30 de la mañana, ya que la fila es mínima y se tiene el Coliseo para 20 personas; misma situación en el Foro. Se gastan, yendo rápido y sin entretenerse, 4 horas para recorrerlo todo, pero personalmente, es lo que mejor habla de Roma, aparte del Museo Vaticano.
Luego de acabar con el Foro, se baja hasta llegar al Circo Massimo y a mano izquierda se llega a la Terme di Carcalla. Se puede seguir en sentido contrario hasta llegar a Santa Maria in Cosmedin, donde se encuentra la famosa Bocca della Verità. Al lado está el Arco di Giano, el Teatro Marcello y finalmente el Monumento a Vittorio Emanuele II.  
Siguiendo la dirección hacia el Coliseo (de nuevo), están los foros Traiano y Augusto. Si queda tiempo, se puede subir al Castello de Sant Angelo y entrar (es un "must").
Si se ha hecho esta ruta en plan rápido, sin parar y comiendo durante el camino, serán las 19h cuando hayan acabado.
El tercer día se debe dedicar al Vaticano. Para ir a la Basílica, lo mejor es llegar a las 7h30 u 8h; la fila va bastante rápido, pero las medidas de seguridad son como en el aeropuerto. Una vez dentro, se debe recorrer con tranquilidad, y si se tiene dinero, hacerlo con audio guía o colarte en uno de los tantos grupos que van haciendo ruta. Si se es buen ex legionario (ejem), lo mejor es subir a la cúpula caminando (5€). Se llega exhausto pero vale la pena. Después al salir de la Basílica, el siguiente paso es soportar la fila del Museo Vaticano (hay que asegurarse que esté abierto ese día, porque a mí me pasó que un día estaba cerrado, y al otro, estaba abierto sólo unas horas). Sobran palabras para explicar la belleza de los tesoros que allí se encuentran. Igualmente, una audio guía no está de más.

Como el último día tenía el vuelo a las 21h30, y el check out del hotel era a mediodía, lo mejor que pude hacer fue dejar la maleta en Termini (por 5€ durante 5 horas) y recorrer en 4 horas los alrededores. Se tiene muy cerca de Termini el Museo Romano (recomendado), la iglesia de Santa Maria degli Angeli (aparte de que antes allí se ubicaban unos baños romanos, hay una sorpresa en el interior bastante agradable); la iglesia de Santa Maria Maggiore y bajando se encuentra la Piazza Vittorio Emanuele II. 

También subiendo desde la Piazza Repubblica, se puede llegar a la Fontana di Tritone, y a la esquina de las Quattro Fontane. Con este recorrido seguro no habrá tiempo para aburrirse.

Ahora, después de la parte turística propiamente dicha, no me dejaré los comentarios sobre esos "detallitos" que te alegran o te amargan el rato.

El primer día, bajando por el Vaticano, se acerca un tipo en su auto y comienza a "hacerme la charla"; lo que quería era pedirme dinero para comprar gasolina, a cambio de ¿ropa?; sencillamente no quise saber más y me fui.
Si Madrid me parecía caótica en lo que al tránsito se refiere, Roma puede ser la definición de entropía. No vi casi gordos en Roma; debe ser por el "footing" que se debe practicar cada vez que se cruza un paso peatonal (no importa que el semáforo esté en verde para los peatones; los autos pasan igualmente y te pitan por no quitarte).
El metro y los autobuses en hora punta van llenos, pero cuando digo llenos, es colapso para entrar, y gente atrapada en el metro sin poder salir. Los carteristas hacen sus fiestas en estos momentos, así que hay que ir con bastante ojo (especialmente en el transbordo de Termini, ya que es el único que hay).
Por último, pese a que sectores como los alrededores de Termini o el centro son bastante sucios y descuidados, hay otros como el barrio del Aventino o  Testaccio que son bastante agradables para pasear. Lo recomiendo al 100%. Si se cuenta con presupuesto, no hay como comer en alguno de esos restaurantes viendo a la gente pasear con una copa de buen vino al atardecer.

Volveré a Roma, porque me quedé con las ganas de saber cómo es una discoteca allí. Puede ser la próxima crónica.



lunes, 19 de diciembre de 2011

Merry Christmas 2011?


I think that was three years ago that I've sent a Christmas message; the last year was because I was disappeared, the other two because just I wasn't in the mood, or angry with the world.
The mood is the same this year but it's a little different concerning the final balance, and for that reason I've decided to be grateful instead.
Many of you are informed about my little adventure in the French Foreign Legion. Interesting, adventured, full of expectations and finally conquered. However, one year later my decision and my little travel to Marseille, I regret (sometimes) to not stay still there.
Don't misunderstand me, I'd take the same decision if I had to do it, that's for sure; nevertheless is tedious to have a normal an boring life (which I really appreciate every single day). People like me were born to be unforeseen, to live on the edge and for taking the risks where other people just can't, due to the fear. I'm a coward, lazy and a lot of times a sissy one, but every aim I put in my way I've got it! Who can tell me the same stories? Just a few.  I'm proud of myself, but at the same time unsatisfied, downcast to stay at the same point I was one year and a half before.

I look around me and there're many people taking the rough with the smooth, and I'm glad to be in the group of the "temporary assured" ones; I'm not morally qualified to be ungrateful to the Universe (we can called it God, Destiny or Fortune) for the rest of those little and big aspects of my life, including the good state of my health (the most important issue for me). Unfortunately is not enough to feel that satisfaction I've reached in the Legion. Strange things happen to the strange people, perhaps (I'm afraid that it begins to seem a complain letter and this isn't the reason of these words).

I just wanna reflex my happiness for my position; I'm able, one more year, to say THANKS GOD, for all these gifts. Moreover, I can say thanks to each of you, that, one way or another are by my side (someone of you ON my way.. XD), but it's good to know it. Just let this clear right now: it's not a commutative law; I'm constantly trying to be better "according to the social rules", but the process is not 100% finished at the moment; sorry for the inconveniences.

I wish you the way to find your own path, surrounded by love and peace. 2012 will be an interesting year, for all of us.

Aspire to your inevitable bliss, and every grace will be given you.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Diatriba en contra de las lowcosts.


Generalmente la parte más dura de las vacaciones son los vuelos; una de ellas es la parte del aeropuerto, con sus medidas de seguridad casi irreales, las cuales ya tengo dominadas: cinturón, celular, llaves, anillos, cadenas y todo lo "embolsillable" en la maleta, así como las botas Magnum en una bandeja aparte, sin nada de líquidos o contenidos de gel en el equipaje de mano; con esto me garantizo un scanner rápido y sin problemas (algo que no puedo decir de la señora de 60 años o el primerizo que se quita todos los elementos antes nombrados delante de los guardias de seguridad, colmando la poca paciencia de los que estamos detrás).
Superada esta prueba, queda la espera en el check-in, y en teoría, es tan fácil como ir, tomar tu asiento, que previamente, ya sea online o en las máquinas automáticas de auto check-in ya has escogido (en mi caso, pasillo siempre). Posteriormente, dentro del avión, tienes casi asegurado que vendrá una azafata y pasará a preguntarte qué deseas beber, o a ofrecerte un desayuno si el vuelo es matutino, aunque sea de corta/mediana distancia.
Generalmente tienes suficiente espacio entre las sillas y viajas cómodamente, aunque estés cansado del regreso de tus vacaciones.
Todo esto es lo normal, si has decidido tomar un vuelo normal; pero desde hace algún tiempo, la moda de comprar todo lowcost ha cambiado este orden preestablecido.
Quisiera ante todo aclarar, que si hay alguien al que le gusten las rebajas, y los buenos precios es a mí; claro, si esto no implica bajar de unos niveles mínimos de requerimiento en cuanto a calidad. Siempre he dicho que barato no significa malo, y que costoso, no necesariamente implica que sea de buen gusto. En el caso de los vuelos lowcost, lastimosamente, es directamente proporcional.
He tenido el disgusto de viajar tanto por Ryanair como por Easyjet, y son unas cuantas razones por las que NO volvería a viajar por este tipo de aerolíneas. No soy de enumerar, así que al final dejaré las que comúnmente la gente suele tomar por referencia. Me remitiré a los efectos. Si se viaja de vacaciones, generalmente al regresar sólo tienes una cosa en mente que es llegar a casa y tirar las maletas. Si aparte tienes que soportar no sólo los controles, sino la incertidumbre de no facturar correctamente, de no tomar un puesto decente en el avión, ya que te tienes que pelear por una silla cuan transporte regional de algún país africano, si tienes que soportar durante dos horas de viaje la incesante publicidad de la aerolínea ofreciéndote productos que NO vas a comprar, y si encima las sillas parecen hechas para pigmeos, entre otras, ¿el efecto vacaciones en dónde acaba?
¿Y si hablamos del momento de partir, con el sueño anhelado de tres días de relax, y te encuentras con los problemas antes mencionados? ¿acaso no llegarías a Londres, Roma, París o Venecia con una cara de póker maldiciendo a diestra y siniestras el por qué tomaste ese vuelo con esa aerolínea?
Como buen economista que soy (y no lo digo porque sea graduado en esta carrera; es una manera sutil de decir ahorrativo), sé (como muchos buenos amigos míos) que el precio no está sólo en el factor monetario, sino también en el grado de satisfacción. De hecho, es un factor que desde finales de los 70 está bastante arraigado en el marketing. Vamos a hacer una pequeña comparativa:

Un vuelo Barcelona - París puede costar por una aerolínea regular, en un fin de semana sin puentes, en promedio unos 86€ llegando a Orly, y unos 93€ llegando a Charles de Gaulle. Aerolínea regular quiere decir, derecho a una maleta, aparte la de mano, con un pequeño refrigerio. Obviamente salimos desde el Prat, y las comunicaciones entre aeropuerto - ciudad son rápidas y no tan costosas (5€ en los respectivos aerobuses).
Luego tenemos una lowcost; el precio es a primera vista bastante tentador: 15€. Luego vemos que el aeropuerto está "donde Cristo perdió la alpargata, tres calles más arriba" tanto en Paris (Beauvais) como en Barcelona (Girona). Debemos añadir entonces el costo de los autobuses, el costo del equipaje, y los posibles costos añadidos que en las webs no suelen aparecer; eso nos subiría el coste, en términos subjetivos a 60€ (o más). Conservamos un margen de 33€ a favor de la lowcost. Este coste lo podemos llamar "el coste de satisfacción", que es el coste que estamos pagando a cambio de la tranquilidad, confianza y seguridad que una compañía regular nos puede ofrecer. La pregunta es ¿la supuesta placidez que nos puede ofrecer una compañía regular cuesta tan poco?
La respuesta va de acuerdo al nivel de masoquismo del cliente. Hay bastantes personas que son muy cicateras y prefieren pasar las duras y las maduras con tal de ahorrarse 10€, que acabarán gastando en algún plato turístico de mala calidad. 
Otras personas intentamos ahorrar esas pequeñas cantidades de dinero comiendo en algún Mc Donald's en los Campos Elíseos, pero saber que, en caso de pérdida de equipaje, poder dirigirme a un punto de atención donde, al menos, me digan de manera educada que no la volveré a ver (Iberia es una aerolínea regular pero está a dos pasos de ser un bus interregional con alas).
No voy a arremeter en contra de las personas que viajan en lowcost, pero aparte de todas las razones económicas que se puedan presentar, hay una parte ética, en la cual no volar en aerolíneas como Ryanair, se convierte en una reivindicación a favor de los derechos de unos trabajadores mal pagados y maltratados, sin contar con el rechazo hacia unos beneficios que el "Govern" le está proporcionando a esta aerolínea, en detrimento de otras locales.

No estoy haciendo publicidad a favor o en contra de alguna compañía en general, es simplemente un intento de plasmar por escrito mi estupefacción debido al comportamiento de los usuarios. ¿preferir pasarlo mal por un ahorro de 30€? ¿la gente se ha empobrecido a tal punto? Llegados a ese extremo se puede decir que resulta más digno no viajar, ¿no?  
Por mi parte, seguiré viajando, en la medida de lo posible, en aerolínea regular, con tarjeta de puntos, y esperando algún día que me toque un overbooking y me trasladen a primera clase por el mismo precio de clase turista.


Anexo:

Quince razones para no volar con Ryanair y una para hacerlo

Publicado el 22-05-2009 en Expansión , por Amparo Polo. Londres
La aerolínea pasará a la historia por lograr que los europeos viajen a precios increíbles, pero su estilo poco amistoso y sus recargos hacen del trayecto una experiencia con demasiadas turbulencias.
1. Los vuelos nunca cuestan cero euros. Un atractivo billete Madrid-Londres para el 7 julio a cero euros (un pequeño detalle: sale a las 6.30 de la mañana), con vuelta el 14 de julio al irresistible precio de 4,99 euros, se convierte al ir a pagar en 105 euros. ¿Cómo? Impuestos, una maleta facturada (20 euros), hemos picado con el servicio de prioridad al embarcar (6 euros) y no hemos sido capaces de eliminar de la factura el seguro de viaje (14,50 euros) que aparece por defecto. Al final, barato, pero no gratis.
2. El check in online, la última sorpresa. Esta misma semana, Ryanair ha inventado una tasa de 5 euros por trayecto por el check in online. Esto exige que el viajero imprima la tarjeta de embarque en su casa antes de ir al aeropuerto. Si no quiere o no puede hacerlo, Ryanair le cobrará 40 euros adicionales por trayecto en el mostrador de facturación por la gestión del embarque.
3. Al avión, con lo puesto. Cada pasajero puede llevar en cabina una (y sólo una) maleta con 10 kilos de peso. Muchos pasajeros acaban poniéndose tres jerseys y dos abrigos para evitar el sobrepeso.
4. Maletas facturadas a precio de oro. Ryanair quiere pocas maletas y ligeras (sólo pueden pesar 15 kilos, EasyJet permite 32 kilos de peso). Así, el avión pesa menos, gasta menos combustible y ahorra costes. Cada pasajero debe pagar 10 euros por trayecto por la primera maleta facturada. A partir de la segunda, 20 euros por trayecto.
5. El negocio del sobrepeso. Cada kilogramo de más, en equipaje de cabina o facturado, se paga a 10 euros. Mejor usar la báscula antes de salir de casa.
6. Aeropuerto, ¿de dónde? Si vuelas a Barcelona con Ryanair, debes estar atento para no comprar el billete a Reus-Barcelona. Lo mismo sucede con Granada-Jaén. Si se vuela a Londres, hay muchas probabilidades de llegar a Stansted, a 80 kilómetros del centro.
7. La web, un galimatías. Debería ser sencilla de utilizar, clara y para todos los públicos. Pero no lo es. La UE ha pedido a Ryanair que sea más clara en sus tarifas y que tenga cuidado con la publicidad engañosa. ¿Por qué el viajero debe dedicar media hora a descubrir cómo quitar de la factura el seguro de viaje que aparece por defecto?
8. Nadie a quien reclamar. Una de las experiencias más frustrantes que puede tener un pasajero es tener un problema con Ryanair. En el aeropuerto, nadie responde de la aerolínea porque casi todos los servicios están subcontratatos. En momentos de crisis, la web no ayuda y el teléfono es tan caro que mejor ni intentarlo.
9. Los niños, a la cola. Posiblemente, es la única aerolínea en el mundo que no ofrece prioridad a los viajeros con bebés, que deben aguantar su turno en la cola.
10. Chavales, olvidaos de viajar. A partir de octubre los menores de 16 años no podrán viajar solos.
11. El interior del avión. Además de no brillar por su limpieza, la distancia entre los asientos es mínima y la compañía ha quitado el bolsillo donde guardar las revistas (otra medida para agilizar la limpieza del avión cuando está en tierra entre vuelo y vuelo). En consecuencia, también han desaparecido las bolsas para el mareo. No hace falta mucha imaginación para pensar qué pasa durante las turbulencias.
12. Tasa para gordos. Ryanair quiere ser considerada como una aerolínea innovadora, imaginativa y divertida. Pero sus últimas ideas (que no se han aprobado) son más que polémicas: cobrar más a las personas gordas o aplicar una tasa por utilizar el baño.
13. Tarjeta de crédito: pagar el billete de avión no es gratis. Si se utiliza Visa o MasterCard, se aplica otra tasa de 5 euros por trayecto.
14. La fiesta dentro del avión. ¿Por qué sobresaltan a los pasajeros anunciando por megafonía que Usted puede convertirse en millonario si compra la lotería de Ryanair? ¿Es absolutamente necesario tocar la trompeta cuando se aterriza a la hora prevista?
15. Michael O'Leary, ese hombre. El presidente es el más polémico de los empresarios actuales. Pero, a veces, roza la ofensa como cuando aprueba que desde su compañía se llame "idiotas" a los blogueros y dice que la fiebre porcina sólo la cogen los pobres de México.
16. Y sin embargo... te quiero. A pesar de todo, 60 millones de pasajeros vuelan con Ryanair al año. Las rutas ayudan (¿cómo volar sino sin escalas de Zaragoza a Londres?), pero la razón principal es el precio. Ryanair es, casi siempre, el más barato. El vuelo Madrid Londres que con Ryanair costaba 105 euros, asciende a 139 con easyjet y a 188 con Iberia. En tiempos de crisis, lo primero es lo primero.